domingo, 10 de noviembre de 2013

Regreso al futuro socialista

En la escena final de Regreso al futuro II, Marty McFly aparece, ante la sorpresa de Doc, en el mismo lugar del que ha salido tan solo unos segundos antes. El científico al que daba vida Christopher Lloyd no salía de su asombro mientras el protagonista, a quien creía ya a salvo en su espacio temporal correcto, trataba de explicarle lo que había ocurrido. "Me has mandado al futuro, Doc, pero HE VUELTO".
Hoy, en un ambiente de fingida euforia y triunfalismo de diseño, Alfredo Pérez Rubalcaba se dirigía a los asistentes de un engendro denominado 'Conferencia política' con el que el principal partido de la oposición pretendía acercarse a la realidad y a las preocupaciones de su electorado. El secretario general, en este ambiente de aplauso gratis impregnado de socialismo aseguraba que 'el PSOE ha vuelto'.
Como en la película de Zemeckis, el PSOE había emprendido un incierto viaje que Rubalcaba ha querido dar por finalizado en este acto de profunda renovación del partido, con Felipe y Zapatero de cuerpo presente. El PSOE, claro, ha vuelto. Y, como Marty McFly, ha vuelto décadas atrás de su verdadero tiempo. El futuro puede seguir esperando.


miércoles, 30 de octubre de 2013

Atrapados en la Transición

El mismo día en que el PSOE insistía con el temita del Valle de los Caídos y la tumba de Franco, instando al Congreso a trasladar los restos del dictador a otro lugar menos aparatoso, el presidente de esta misma institución presentaba un 'informe técnico' que detalla la localización exacta de los impactos de bala producidos durante el 23-F. Algo fundamental para el sostenimiento de nuestra Democracia, sin ninguna duda.

Me niego a entrar en ese mantra de "con la que está cayendo", pero es inevitable rebelarse contra las prioridades que muchos de nuestros políticos parecen tener. Habrá, claro, a quienes no les resulten en absoluto asuntos menores estas dos noticias. Que vean imprescindible la remodelación del monumento que hizo levantar a mayor gloria de sí mismo el General hace ya unas cuantas décadas. O que crean que es preciso pagar ese estudio para que una empresa diga que 'aquí, aquí y aquí hay agujeros, tengan cuidao'. En nombre de la 'memoria histórica', por supuesto.

No es que los políticos piensen más en saldar cuentas con el pasado que en solucionar el futuro de los ciudadanos. Es que se quedaron atrapados en 1981.

lunes, 14 de octubre de 2013

Leche, cacao, avellanas, azúcar y un vaso de Victorio y Lucchino

Un segundo puede ser suficiente para cambiar nuestros más sólidos principios. En un instante, todo puede caer y volver a resurgir como jamás habríamos imaginado. Un latido, un parpadeo, bastan para que las más brillantes mentes de una generación prendan una mecha que hará que nada sea ya igual.
Hace unos meses, uno de estos cerebros se iluminó como si una supernova acabara de estallar dentro de su cabeza y la idea cobró forma.
Visto ahora, puede parecernos una solemne tontería, claro. "Esto lo hace cualquiera", dice el ignorante delante de un cuadro de Pollock. Pues haberlo hecho tú, listo. En nuestro caso, el visionario tomó algo que forma parte de nuestra infancia, algo aparentemente inmutable, y con una pirueta inconcebible lo hizo más grande. Lo hizo MEJOR.
Porque, cuando la fórmula parecía ser redonda, esta mente introdujo un elemento al que nadie había dado importancia. Introdujo en la ecuación que todos conocemos de memoria una incógnita, una simple 'x', con la que el resultado final era en apariencia el mismo pero, en esencia, superior.
"Tengo una idea", dijo nuestro héroe. "Si añadimos a la leche, al cacao, a la avellana y al azúcar un vaso diseñado por Victorio y Lucchino tendremos el producto definitivo. La Nocilla que los niños del siglo XXI se merecen".
En un instante todo puede cambiar. Para cambiar el futuro solo hace falta agarrarse a uno de esos momentos de inspiración.

martes, 1 de octubre de 2013

Spoiler

Estaba muerto desde el principio.
En la caja estaba la cabeza de su novia.
El tullido era el cerebro de todo el lío.
Se despierta y todo había sido un sueño.
En el avión morían todos.
Se disfrazaba de su madre y las mataba.
Estaban compinchados y engañaron al abogado.
...
Al final ganarán los mismos y perderemos los de siempre.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Universos paralelos

Uno de los argumentos clásicos en las historias de ciencia ficción es el de los universos paralelos, ese escenario que la física cuántica y la teoría de cuerdas nos han hecho desear de manera compulsiva. En esas historias, el protagonista encuentra de la manera más insospechada la puerta a otro mundo prácticamente igual al suyo pero en el que ciertos elementos no son como siempre ha conocido. Pequeñas diferencias como las hamburguesas y las patatas fritas con mayonesa de Ámsterdam, por ejemplo.

El visitante se adentra en ese universo alternativo y, de repente, el presidente de los Estados Unidos es negro, el Papa nunca ha sido de derechas y hasta parece progresista y Celia Villalobos preside el Congreso de los Diputados, aunque sea de manera circunstancial. Lo primero que hace el protagonista, claro, es buscar un periódico (en ese mundo todavía existen) para buscar respuestas, para entender lo que ocurre a su alrededor. Y entonces lo entiende. El rey está otra vez en el hospital, rodeado de toda la corte habitual de aduladores y aprovechados, Gibraltar sigue siendo la cortina política perfecta y Rajoy preside una nación que, de tanto crecer, está a punto de llegar a la nada más absoluta. No hay un universo paralelo, claro. Es la realidad la que se salió hace tiempo (¿estuvo alguna vez dentro?) del carril de la lógica y nos arrastró con ella a esta otra vía que discurre a su lado pero que jamás volverá a cortar. A veces, simplemente, recordamos que la otra existe y hasta nos parece que podemos regresar a ella. Que volvemos y la pisamos, y notamos todas esas pequeñas diferencias. Hasta que el periódico nos sacude con toda la violencia que un trozo de papel puede hacerlo y nos sitúa de nuevo en nuestra verdadera realidad. La paralela.



domingo, 8 de septiembre de 2013

Tongo olímpico

Una vez más, el atávico odio hacia nuestro país, la envidia que el resto del mundo nos tiene por ser LOS MEJORES del planeta, nos ha dejado sin Juegos Olímpicos

De nada ha servido tener EL MEJOR proyecto (lo cierto es que nadie conocía los otros dos, pero no importa: el nuestro ganaba y punto, esto es así). De nada ha servido porque los miembros del COI, sensatos, cabales y prudentes si nos hubieran elegido, mutaron en viles sanguijuelas corruptas en el momento en el que decidieron votar otra opción. No sé qué es lo que quieren estos señoritos. Pero si es que tenemos DE TODO. Sitios para ver, gente simpática, cafés con leche en la Plaza Mayor... ¡Si les pusimos un vídeo con Antonio Banderas y Alejandro Sanz! ¿Pero qué más quieren? Si hasta el príncipe, tan preparado, tan formal, tan Borbón, estaba en Buenos Aires para apoyar la candidatura. Él, su mujer y otras 200 personalidades de todo pelo a las que les pagamos el viaje porque su presencia allí era IMPRESCINDIBLE. 

No sé qué puede haber fallado. ¿Qué quieren? ¿Fiabilidad, solvencia, desarrollo tecnológico, seriedad? ¿De verdad eso es importante? ¿Pero es que no se fijaron en la ilusión que le puso la alcaldesa en su intervención? ¡Pero si hasta casi se entendió lo que quiso decir!



Mientras el nombre de Madrid se caía de la carrera olímpica, una palabra recorrió el mundo entero: TONGO.